miércoles, 3 de noviembre de 2010

La narración como una opción

A veces resulta algo complicado poner en marcha una película aún si durante el rodaje pudo extraer de los participantes toda la información de cierta relevancia. Para establecer los antecedentes necesarios para que la audiencia pueda entrar en la película, es necesario quizás disponer de una narración escrita, ya que a lo mejor, no tenga problemas para iniciar la película, pero sí para mantenerla en movimiento.

A pesar de disponer de buenos relatos y de una acción de buena calidad, pasar de una secuencia a la siguiente requiere demasiadas explicaciones por parte de los participantes, explicaciones que se podrían facilitar en mucho menos tiempo mediante una breve narración cuidadosamente redactada.

También puede suceder que la mejor película que usted es capaz de hacer carece siempre de un sentido de resolución o cierre, porque su evidencia y argumento no logran nunca un enfoque y articulación satisfactorios.
La prueba segura de esto es que una audiencia de prueba se muestre decepcionada con el impacto de la película y luego exprese entusiasmo cuando añada comentarios al material. Lo anterior evidencia que una película no puede depender de la presencia de su autor para ser eficaz y, por consiguiente, la sustancia de lo que usted proporcionó verbalmente ha de ser incorporada a la película.

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