lunes, 1 de noviembre de 2010

Enfoques de la Narración

Cualquier documento escrito para el cine, ya sea una narración para un documental o unos diálogos para los actores, debe utilizar el lenguaje directo del habla cotidiana, o, de lo contrario, será un fracaso rotundo. Debido al hecho de que la película se mueve inexorablemente hacia adelante en el tiempo, su audiencia debe captar inmediatamente lo que se le está narrando, o de lo contrario, se verá obstaculizada su comprensión.
Dos maneras de crear una narración: 

Escribir un guión:

 Es el método tradicional y suele funcionar bien si la película está basada en la correspondencia escrita o en cualquier otro texto real. En estos casos la lectura del texto tiene pleno sentido, aunque, en principio pudiera resultar excesivamente formal. Sin embargo, cuando lo que se pretende conseguir es la espontaneidad y darle un tono intimo de tú a tú con otra persona, utilizar un texto escrito suele fracasar. Los fallos más frecuentes son:
- La redacción excesivamente literaria y pesada.
- Que la voz del narrador se convierta en un elemento de distracción (por monótona, por condescendiente, por egocéntrica, porque pretenda agradar a toda costa o porque contenga verdaderos elementos de distracción).

Narración semi-improvisada:

La narración con un punto de improvisación, de tú a tú, establece una relación informal y atractiva con la audiencia.


Enfoques desde las situaciones

La narración, busca contar una historia o suceso que le ocurre a un personaje o personajes y estos acontecimientos se dan en un tiempo y espacio determinado, considerando que los personajes comienzan en un estado “inicial” y avanzan hacia un estado “final” a través de la secuencia de situaciones que enfrenten.
En toda narración distinguimos personajes, tiempo, espacio y acciones.

El Tiempo


En la vida real es muy común medir o tipificar el tiempo que transcurre y esto se hace teniendo en consideración un antes, un durante y un después. Esto en modos indicativos de tiempo correspondería al pasado, presente y futuro.
En la narración, si bien es una ficción, también se toma en cuenta el tiempo, aunque de un modo diferente comparado con el valor que le damos en la cotidianeidad; esto implica que no sean equivalentes el tiempo ficticio con el tiempo real. Sin embargo, el posible clasificar las referencias temporales de la siguiente forma:

El tiempo en la historia

Es el orden lógico que se le da a los diversos hechos que se suceden en la historia. Poseen un claro sentido y una causalidad establecida, donde el narrador va siguiendo un patrón de correlatividad cronológica en su relato.

El tiempo del relato

Se refiere a lo estético del mismo y no responde a un orden prefijado, sino que quien relata lo hace de un modo arbitrario, no teniendo en cuenta una línea de tiempo cronológica; lo que produce que al interior de la historia se encuentre un tiempo totalmente diferente al real y se establezca una temporalidad artística, que es única del texto y organiza el tiempo interno del relato.

El tiempo referencial histórico

Es el tiempo que corresponde a la realidad histórica misma, es decir, al tiempo al que hacen alusión los acontecimientos narrados, independiente que la historia en sí sea de ficción. Esto es, dicho de otro modo, que aun cuando el relato es una invención, el tiempo histórico donde se sitúa la fantasía sí es real.
 

Los acontecimientos

Al decir acontecimientos nos referimos a todos los hechos que suceden dentro de la historia narrada, que van desarrollándose a medida que avanza la trama y que concluyen con el desenlace.
Estos hechos son el conjunto de acciones ejecutadas por los personajes que participan en el relato y que son un medio para obtener algo o para la resolución de un conflicto.
Dentro de los hechos dentro de la narración, es posible distinguir tres fases o etapas:

Presentación o planteamiento


El narrador pone en conocimiento del receptor a los personajes que tendrán lugar dentro de la acción y sitúa al lector en qué tipo de espacio y/o ambiente, así como en el tiempo, en que se llevará a cabo la historia que relatará.

Desarrollo o clímax

Es cuando se presenta de modo patente el conflicto central de la narración; se exponen los detalles y sucesos que se están desenvolviendo, debido al problema al que se enfrentan los personajes, es por ello que en esta parte de la historia es cuando se vive el momento más álgido o tenso de la trama.

Desenlace o final

En esta etapa se resuelve el conflicto principal, lo que conduce a la finalización de la narración. Cabe destacar que el desenlace no siempre puede corresponder a un final feliz, sino también a una conclusión adversa o sin resolución absoluta, como un cierre incierto.

El espacio

Todos los actos narrativos tienen lugar al interior de un espacio específico, que es el sitio donde se llevan a cabo los diferentes acontecimientos que se van desarrollando a lo largo de la obra. Asimismo, estos hechos se van dando en un tiempo determinado.
El espacio donde se realiza la acción es presentado por el narrador, quien va situando al lector en el ambiente del relato; sin embargo, aunque menos frecuente, los personajes también pueden cumplir esta función de presentación, pues lo único que se requiere es verbalizar, contar, el sitio donde se llevará a efecto la acción del relato.

Narrar es referir acontecimientos ocurridos en un determinado período de tiempo, estos acontecimientos pueden ser reales o ficticios.
La narración  es altamente mimética, reposa grandemente en la mostración directa de los hechos, apela más a la percepción audiovisual directa que a la evocación imaginativa de la palabra (como en la novela o en el relato oral), es decir, sin la intervención de un narrador, aquel que profiere la palabra que narra. Esto viene dictado por la naturaleza de la imagen-movimiento. Consecuentemente, la narración  se presta más a la acción y sobre todo a  la acción interactiva entre personajes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario